maya- El nuevo alcalde de Pamplona ha organizado su equipo de gobierno con atención a la "necesaria austeridad". Eso dice. Mentira. Una farsa miserable. La reducción de áreas (más bien un reagrupamiento) y el número de concejales delegados y especiales se ajusta al número actual de concejales regionalistas. La "necesaria austeridad" coincide casualmente con la nómina de corporativos a colocar. Los partidos políticos utilizan las instituciones como una oficina de empleo. Con descaro. Con desfachatez. Sin pudor. ¿Qué habría hecho si hubiera tenido que incorporar gente del PSN a un equipo de gobierno de coalición? ¿Hubiese dejado de concejales rasos a miembros de su candidatura o la reducción de concejalías delegadas hubiera sido imposible? ¿Cómo es posible que para gobernar Pamplona se requiera de más consejeros municipales que ministros en el Consejo de Gobierno de Navarra? La farsa del recorte ha seguido con el nombramiento de directores y secretarios de área, todos de libre designación. 27 concejales elegidos por sufragio universal y 36 cargos puestos a dedo. Desproporción antidemocrática entre electos y enchufados. Una cúpula administrativa nombrada a dedo -sierva de fidelidades- encarece costes y desmotiva la promoción de los funcionarios. Taberna- Félix Taberna Monzón, un referente intelectual y político de la izquierda navarra, ha sucumbido a la tentación del pesebre oficial. ViceJiménez lo ha designado director gerente del INAP (Instituto de Administración Pública). El promotor de la plataforma ciudadana No digas que no se puede -creada para estimular el cambio político en Navarra a partir de un socialismo descafeinado- se refería al cambio en su situación profesional. Taberna ha demostrado que se puede pasar de una izquierda moderada y consecuente, quejosa de la deriva conservadora del PSN-PSOE, a alto cargo de un gobierno presidido por Yolanda Barcina. Casi una veintena de años con cargos orgánicos provinciales y federales y con escaño en el Parlamento Foral, reducidos a memoria histórica. No se ha podido porque el PSN no se ha atrevido. Una decepción. Ochoa, Mª Carmen- La víspera de su fracaso en las urnas, la alcaldesa socialista de Olite consiguió desmontar un control de alcoholemia de la Guardia Civil. Miles de personas celebraban la romería de Santa Brígida y le pareció poco electoral que les hicieran soplar. Primero, recriminó el operativo a los agentes; después, una llamada a la Delegación del Gobierno hizo que lograra su objetivo. Un pésimo ejemplo de autoridad caprichosa y temeraria, sólo superado por la orden dictada desde la superioridad. O la autoría de esa orden acarrea sanción disciplinaria o dimisión política, o legalizamos esta eximente ante los positivos: "Agente, vuelvo de romería".
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