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Contraste

Emoción

Una música nítida, afinada y potente de charanga me sedujo en la confluencia de Mayor con Jarauta. Al doblar la esquina, identifiqué la pancarta de la Peña Aldapa. Me incorporé a la exigua comitiva de músicos, portadores del cartel, un mozo con un ramo de flores y media docena escasa de acompañantes. Seguí su recorrido en una mañana azul y de buena temperatura sin haber reparado todavía en la fecha del calendario sanferminero. La primera parte de su itinerario recaló en el monolito a Germán. Ese tramo de la Avda. de Roncesvalles estaba casi desierto. La pancarta permaneció desplegada detrás de la estela. El mozo depositó el ramo de flores. Strapalucio, quizá la mejor charanga del elenco festivo -solvente en todos sus instrumentos, compenetrada, brillante en el repertorio a parado, estimulante en el desfile, ágil en los cambios de pieza- se alineó enfrente, extrajo unas partituras e interpretó con sentimiento y matices un bien armonizado El silencio. Inolvidable. Después, tuvo lugar el anual homenaje de recuerdo y reclamación de justicia, tan justa como inútil. La intervención de la rapera Julieta Itoiz, La chula potra, incrementó la siempre nutrida asistencia. La intensidad emotiva del acto íntimo prevalece en mi memoria.

Indignación

Tiempo de crisis, con negros presagios de empeoramiento. Los trabajadores por cuenta ajena acumulan expedientes de regulación de empleo, despidos, prejubilaciones, congelaciones y recortes salariales. Los autónomos merman o cancelan su actividad. Por el contrario, las instituciones políticas mantienen sus plantillas electas sin la mínima intención de reducción temporal o definitiva del número de diputados, senadores, consejeros y parlamentarios autonómicos, concejales. Tampoco se privan de gabinetes, asesores y asistentes. ¿Son imprescindibles 50 parlamentarios forales en Navarra, la mayoría de ellos acogidos a la profesionalidad? ¿No es revelador de una actitud calculadora y egoísta que los consejeros salientes del gobierno se acogieran a la cesantía más dietas en lugar de conformarse con la asignación de su actual cometido como parlamentarios? ¿Y que Barcina reingresara unos días en la UPNA sólo a efectos retributivos y sociales? ¿Es ética la percepción de varios ingresos de dinero público, frecuente entre cargos electos y designados? ¿No son un escándalo los altos sueldos de los dirigentes bancarios, incluidos los que pusieron en riesgo de viabilidad algunas cajas de ahorro? ¿Es coherente la reducción salarial a los funcionarios por oposición con el mantenimiento de costosos cargos de libre designación? La Administración es implacable como cobradora y flexible como pagadora. La morosidad privada está penalizada; la pública tiene patente de corso. De vergüenza.