Abducidos
algunos periodistas son abducidos por jefaturas de gabinete de cargos públicos. Este verano, nueva composición del Gobierno foral e incorporación de nombres a las correspondientes jefaturas. Los objetivos y tareas de esos gabinetes se distancian de la esencia del periodismo y se acercan de manera imprudente, y a veces impúdica, a la propaganda. El Gobierno de Navarra dispone de un Gabinete de Prensa mejor dotado que la mayoría de los medios de comunicación de la Comunidad Foral. Su penetración en el volumen de información diaria publicada revela su fuerza y la debilidad de los medios locales para abordar labores independientes de captación, verificación y elaboración de noticias. Se bebe demasiado de las fuentes oficiales, contaminadas siempre en mayor o menor grado. A veces con sumo gusto, porque junto al grifo de la información está el grifo de ayudas y subvenciones. La información institucional invade las redacciones en los diferentes soportes posibles. Ruedas de prensa y comparecencias pueden seguirse por Internet -si no vas, no preguntas; tampoco se pregunta mucho cuando se acude- y las declaraciones audiovisuales más interesadas se facilitan por correo electrónico. Eso sí, para ser difundidas en su integridad, sin tratamiento periodístico posible por parte del receptor. La propia producción del servicio de prensa -sus periodistas están asignados a diferentes consejerías- es supervisada por las jefaturas de gabinete y por la dirección de Comunicación del Gobierno. El criterio político limpia, pule y da esplendor a la proyección pública de la actividad del Ejecutivo. Trabajar en un medio de comunicación de titularidad pública o privada no garantiza la independencia profesional, pero hacerlo en un gabinete de comunicación asegura la dependencia. Conocido el oficio en sus estándares más comunes, es comprensible que periodistas formados, informados, curiosos e incisivos abandonen la empresa de comunicación para asumir temporalmente la jefatura de gabinete de un cargo público. Ganan mucho en ingresos y calidad de vida. Tampoco sus empresas hacen mucho por retenerlos. Criterios de gerencia sobre criterios periodísticos. Informar y asesorar al jefe, organizarle la agenda de contactos con la prensa, documentar y escribir sus intervenciones, conocer la trastienda de los asuntos, puede tener interés. Pero seleccionarle entrevistadores, prevenirle sobre preguntas incómodas en lugar de formulárselas, sugerirle vías retóricas de escape en lugar de ingeniar repreguntas, enfundar el pensamiento crítico, ha de resultar frustrante. Con much@s de l@s periodistas que en los últimos años han sucumbido a la tentación de la moqueta se ha esfumado una excelente mesa de redacción. Nos tendrían que compensar con un wikileaks foral.