Alianzas
la convocatoria de elecciones generales anticipadas ha excitado el mundo político navarro. El partido se jugará por las bandas. Bildu y UPN llaman a la concentración de actores. Desde la IA -hegemónica en Bildu- se estimulan alianzas amplias para amplificar al máximo la voz del sentimiento independentista vasco en las Cortes Generales del Estado español. Las reticencias iniciales y los rechazos finales han llegado desde el PNV y los independientes de NaBai. La unión contribuye a la fuerza, pero es más importante la fuerza de la unión. Una alianza de escaparate para enseñar músculo en Madrid sería un error. Una electoral agrupación de siglas para una posterior dispersión en las cámaras parlamentarias, otro. La imprescindible fuerza de la unión concierne al objetivo final, a las coincidencias ideológicas, a la coherencia programática, a la convergencia estratégica y a la solidez en la convivencia interna. El acercamiento entre la IA y Aralar responde a razones tácticas, pero, disuelta ETA, podría culminar en una nunca fácil fusión reconciliadora. De todas formas, la unión de fuerzas, e incluso la fuerza de esa unión, serían lo adjetivo. Lo sustantivo es una reforma constitucional que incorpore el derecho de autodeterminación o, en escala menor y conformista, la posibilidad de federación de comunidades autónomas. Sin ese recurso legal, la federación de la CAV y Navarra y, más aún, el Estado Vasco serían inviables. Las posibles reformas de la Carta Magna van a ser alicortas e interesadas, pactadas entre los partidos nacionalistas españoles mayoritarios, y sustraídas al refrendo ciudadano. Ya se está viendo. Barcina, que primero toma iniciativas y luego las consulta, busca el antídoto contra el conglomerado nacionalista: usó al PSN para alcanzar la presidencia del Gobierno de Navarra y quiere usar al PP para mantener la presencia y la voz diferenciada de UPN en las Cortes. Ámbitos institucionales diferentes, socios distintos. No importa la dentadura ideológica sino el mordisco al poder. Su objetivo secundario es diluir la implantación socialista, como si el PSOE necesitara ayuda para mermarse el apoyo popular. Socios en Navarra, UPN trabajará para la derrota del PSOE en el Estado. Barcina "juega con fuego", pero quien se quema es el PSN. En una proyección de futuro, es probable que el PP haya encontrado en la ambición personal de Barcina el mejor instrumento para asentarse en la Comunidad Foral. Miguel Sanz, visceral en sus fobias, oportunista en sus filias, ha sentido pronto que los cuadros orgánicos de un partido están siempre con el que manda. Y ya no es él. De ser temido a ser compadecido sólo hay un paso: ceder la vara de mando. El partido, por las bandas. En el centro, el PSN. Sin capacidad rematadora.