Junticos
En 2001, los euskaltzales navarros iniciamos una de las mayoresmovilizaciones que se recuerdan. Varios meses de campaña tuvieroncomo colofón una masiva manifestación y una memorable jornadaen Aranzadi con asistencia de decenas de miles de personas. Nofaltó nadie. Estábamos todos. Adversarios políticos de hastala víspera compartiendo mesa y manteles. Pocos días después seentregó en el Parlamento Foral un nuevo texto de Ley del Euskeracon el aval de 55.000 firmas de otros tantos ciudadanos de estacomunidad. Un éxito sin precedentes. No faltó tiempo para queel presidente Miguel Sanz respondiera que si 55.000 navarrospedían una nueva ley, él tenía 130.000 votos de otros tantosnavarros que le exigían mantener el texto vigente. Durante lassemanas siguientes empezaron a publicarse en el Diario de Navarracolaboraciones que hacían referencia a ciertos artículos deltexto propuesto. No es que superaran la vigente Ley del Vascuence,es que dejaba en mantillas a la Ley de Normalización del Usodel Euskera de la CAV. La mayoría de los firmantes no habíanleído lo que firmaban y además les importaba poco. Se tratabade ir todos juntos, de ser muchos. La bola de artículos y libelosen el Diario siguió corriendo. Se trataba ya de otra campañaen sentido contrario en la que voces furibundas criticaban noya las pretensiones vasquistas, sino la política que la propiaAdministración Foral estaba realizando en el campo del euskerapor medio de la Dirección General de Política Lingüística. Sehabía llegado "demasiado lejos", hasta el punto de "poner enpeligro el futuro de Navarra". El resultado de todo ello es conocido.Para antes de fin de año había desaparecido la citada direccióngeneral y se había iniciado un retroceso general en materia lingüísticaque todavía hoy no se ha detenido. A mí se me ponen los peloscomo escarpias cuando me hablan de "unidad" y de "ir todos juntos"a ningún lado.