Rechazo
una lección de dignidad: Miguel Sanz Sesma, expresidente del Gobierno de Navarra, expresidente de UPN y Bardenero Mayor 2011, ha rechazado la presidencia de la sociedad semipública Autopistas de Navarra, S.A. (Audenasa), que Barcina le había servido en bandeja. Renuncia a las canonjías (empleo de poco trabajo y bastante provecho) y a los cargos de jugosa consolación mediante el favor político. Hubiera sucedido a Jesús Aizpún, fundador de UPN, nombrado al jubilarlo de la presidencia del partido; a Javier Caballero (septiembre 2000-febrero 2004), que tuvo este cargo y el de la Fundación que lleva el nombre de su difunto padre (asesinado por ETA) como prefacio de dos legislaturas sentado en el Ejecutivo foral; a Álvaro Miranda, consejero de Economía, en una de sus numerosas presencias en consejos de administración, fundaciones y corporaciones; y a Javier Taberna, presidente casi vitalicio de la Cámara Navarra de Comercio e Industria (de momento 1991-2014), ferviente defensor y asesor del empresariado en su concepción más liberal. Cargo de figurar y cobrar. Aún le hubieran podido seguir otr@s hasta 2029, año de reversión de la AP-15 a Navarra. La presidencia de Audenasa figura en el catálogo de prebendas y recompensas del infame mercadeo político. Como la presidencia de la Cámara de Comptos, el Defensor del Pueblo, la presidencia de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona o el cargo de senador autonómico. Pero Sanz se niega a entrar en ese juego mezquino. El presidente con más recorrido en la historia reciente de Navarra -16 de los 32 años transcurridos desde la legislatura constituyente- no puede caer en la caridad de la beneficencia política. Su currículum vitae de formación académica, experiencia laboral, biografía política y gestión pública es un reclamo para las grandes corporaciones empresariales (multinacionales, incluso) y no acepta menoscabarse con un vulgar dedazo. Sanz no puede admitir que el dedo corazón de Barcina le haga la peineta política (pacto con el PP) y el índice le señale un retiro profesional. Los números rojos que ha dejado en las cuentas forales lo son a juego con el color de la bandera de Navarra, criterio seguido por Barcina en la elección de su vestuario para la investidura. Una pequeña licencia estética, nunca un problema económico. La insolvencia de Caja Navarra como entidad financiera autónoma es compatible con un sueldo vitalicio -en calidad de miembro de la Junta de Fundadores- que contribuya a su solvencia económica personal y familiar. Ni hará campaña electoral con UPN-PP (como que le iban a llamar) ni quiere regalos. Miguel Sanz declina la presidencia de Audenasa. Barcina, estupefacta. Navarra, alucinada. Casi todas las noches tengo un sueño. Alguno, lo reconozco, raro.