Estómago agradecido. Javier Monzón, actual presidente del PSN-PSOE, hizo pública una carta para ensalzar la "responsabilidad y generosidad" de Roberto Jiménez al renunciar a la candidatura para secretario general y a postularse en primarias como cabeza de lista electoral para las forales de 2015. Monzón considera que esta decisión "no debe conllevar un abandono total de la actividad política y una plena retirada de cualquier responsabilidad". Vamos, que habrá que buscarle colocación como siempre se la han buscado al propio firmante de la carta. Es más, trabajará por ello. Además de concejal en Tudela y parlamentario foral, Javier Monzón ha desempeñado altos cargos en la Administración Foral con los presidentes Urralburu y Otano (de buenas referencias) y en el cupo de nombramientos del vicepresidente Jiménez en sus esponsales de mutua conveniencia con Barcina. Tras la salida del Gobierno y la renuncia de Román Felones, el propio Jiménez patrocinó su acomodo en la presidencia del partido. El presidente del PSN estima que "la capacidad personal y la propia edad" harán sentirse a Jiménez parte del inmediato futuro. Roberto Jiménez lleva 23 de sus 40 años en el PSN. Con 22 años, debutó en cargos orgánicos, incluida su pertenencia a la Comisión Ejecutiva Regional con Otano, Lizarbe y Chivite como secretarios generales, así como al Comité Regional. Concejal de Pamplona con 26 años, tutelado por Javier Iturbe, uno de los conversos más peligrosos e influyentes en la involución del partido. Parlamentario foral desde el "agostazo" de 2007. Secretario general con el 70,5% de los votos desde junio de 2008, ha acumulado espectaculares caídas de voto y frustraciones del cambio político prometido. Futuro puede que tenga. Pasado, de sobra. Incluso como para haber dimitido en asunción personal de fracasos políticos encadenados y del creciente descrédito del socialismo navarro. Pero no ha dimitido. Torea por "rubalcabinas". Desde la barrera.
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