Subvenciones sin control
La diligente y rápida actuación del actual gerente de la fundación que incluye a la Orquesta Sinfónica de Navarra va a permitir que Comptos determine a dónde han ido a parar unos 325.000 euros que la fundación dejó de cobrar de la Sociedad Santa Cecilia, una entidad sin ánimo de lucro pero que ingresaba las cuotas de los abonados. Hay que recordar que la OSN ha sido -y es- la entidad cultural que con mucha diferencia más dinero público ha recibido, llegando a sostenerse de las arcas públicas durante años casi el 90-95% de su alto presupuesto -todos sus músicos son profesionales y bien pagados-. Este año, sin ir más lejos, son 2,6 millones de euros la subvención. Es de aplaudir la nueva dinámica de transparencia que está imprimiendo el nuevo gerente, en contraposición con el anterior, Briones, famoso por aparecer en un programa de televisión declamando su gusto por el lujo y famoso también -aunque nunca se supo- por cobrar salarios de seis cifras, con el beneplácito del patronato de la fundación, que, recordemos, formaron entre otros Jesús Laguna, Corpas o Sánchez de Muniáin. Dinero público casi en su totalidad, recordemos. Bien, bien por Joaquín Romero, entonces. El asunto es que este caso concreto -encierre o no ilegalidades- es el claro paradigma del pesebre sin control en que se convierte un gobierno cuando se instala durante demasiado tiempo o simplemente se obvia por completo la labor de fiscalizar con todas las herramientas a su alcance en qué y cómo se gasta el dinero público que subvenciona. Si encima es el caso de subvencionar casi el 100% de una entidad y hacerlo con tanto dinero ese seguimiento se debería hacer aún con mucho más motivo. Romero ha tenido la decencia profesional y ética de hacer lo que no hicieron los gobiernos anteriores, una obligación gubernamental que debería ser incluida en alguna ley o decreto.