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Raza autóctona

El ciudadano medio navarro -yo mismo- se queja si espera media hora para que le atienda el médico de atención primaria, se queja si la cita para hacerle una radiografía tarda un mes, y pide entonces más recursos para la sanidad pública, se queja si no hay plaza pública para escolarizar a su hijo en la puerta de casa o se queja de que en la escuela privada a la que lo lleva el gobierno solo le abona la mitad y no el 80% y pide más recursos para educación, se queja si hay algún parche en la carretera o las farolas se funden y tardan más de un día en cambiarlas y pide más recursos para obras públicas, se queja porque unos gamberros rompen las papeleras de su calle y hacen botellón y no hay un solo policía que vigile ese desmadre y pide más recursos para seguridad, se queja si la piscina pública a la que está abonado y que le cuesta 15 euros al mes abre a las 9 y no a las 7 porque las 9 le viene mal y pide más personal -pero no más funcionarios, el ciudadano medio navarro tiene la capacidad de criticar al unísono que haya más funcionarios y que se privaticen servicios públicos, es un caso único en el mundo-, se queja de la escasa oferta cultural -por supuesto gratuita- o de ocio -gratis, claro-, se queja si los camiones de la basura no pasan en un día y se acumulan las bolsas -también se queja cuando del ruido que meten cuando pasan- y pide más flota de vehículos, flota que también le parece escasa en el caso del transporte público urbano -se queja de que es muy caro- y luego ya se queja nivel incendio cuando le suben un punto el IRPF o le eliminan la deducción por vivienda puesto que ya no le da para irse tres semanas a la playa y se tiene que conformar con dos o no alcanza para 30 cenas a codo suelto al año y solo llega para 20. El ciudadano medio navarro quiere todo perfecto y que lo pague el de en frente. Y te lo argumenta y tan feliz.