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La Hora de Franco

Hoy es posible que comamos a las 13 y cenemos a las 20. También es probable que para las 22 tengamos sueño y nos acostemos, aunque demos lo mejor de nosotros mismos para resistirnos a semejante flaqueza. Pero no durará mucho. Somos gente de cojones y eso de comer y cenar y dormir a la misma hora que los ingleses nos parece de tristes, con lo cual en unos días ya estaremos otra vez comiendo, cenando y yéndonos a la cama los que más tarde de Europa, por nuestras pelotas, además de saliendo de trabajar los que más tarde porque hay que estar y que te vean -reconócelo, llevas media tarde rascándote los pelos y chateando en Facebook-. España es el país europeo que sale de trabajar más tarde, el que cena más tarde, el que tiene los horarios televisivos más tardíos y el que menos duerme. ¿Por qué? Es, como todo, culpa de Franco. Franco, en 1942, para hacerle un guiño a Hitler, adoptó el mismo horario -huso central- que Alemania, que había obligado a Francia a poner también el mismo horario que los alemanes. Británicos y portugueses hicieron lo mismo, pero acabada la guerra volvieron al huso horario que les correspondía geográficamente -el huso europeo occidental-, mientras que Francia se quedaba en el impuesto por Alemania ya que realmente solo un 10-15% de su territorio está dentro del huso occidental, mientras que en España es más del 90%. ¿Y qué hizo España? Pues quedarse en la hora que no le correspondía, con lo que a pesar de que más del 90% de España vive solarmente en la hora de Londres, vivimos artificialmente en la hora de Berlín o de Varsovia, que está a la derecha a tomar por culo. ¿Resumen? Hoy tendríamos que atrasar el reloj dos horas y tener un día de 26 horas. Anochecería, eso sí, para las cinco. Pero no me negarán el gustazo de tener un día de 26 horas para poder hartarnos de ver Gran Hermano hasta las tantas ronchando cortezas de cerdo.