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‘Arte’ muy viejo

No hace falta ser creyente ni defender a la Iglesia para sentir lástima por el revuelo que se ha montado con la nueva fantochada del presunto -y sobre todo presuntuoso- artista Abel Azcona. No creo que este hecho sea defendible en sí mismo por la simple razón de que los católicos no hayan elevado jamás la voz por otras cuestiones o quizá no la elevarían muchos si con ikurriñas o lauburus y banderas de Navarra el tipo hubiese escrito la palabras terroristas, por poner un ejemplo estúpido y tan simple como el que ha utilizado él. Los hechos se deben defender por sí mismos, no son más o menos defendibles por cuestiones paralelas, filias o fobias. A mí me importa un huevo cómo se expresan los que ampliados los límites del arte hasta la vacuidad absoluta van abriéndose paso de provocación en provocación vistiéndola de arte ayudados por los medios de comunicación, con el mantra de la búsqueda personal, la catarsis y bla bla bla. Lo que me jode es que el ayuntamiento al que pago mis impuestos colabore con esta clase de elementos, los cuales creen que sus actuaciones se convierten en arte por el mero hecho de haber tenido una vida cabrona y por el mero hecho de provocar o sorprender, algo que por sí solo no es nada y mucho menos arte. No, esto es un insulto a la inteligencia, formar la palabra pederastia con hostias es un insulto a la inteligencia, de la misma manera que lo son sus palabras de que le sorprende la polémica. Está encantado con la polémica -incluida la retirada de parte de la obra instada ayer por el ayuntamiento-, es su objetivo de partida. Y ésa es la razón por la cual me molesta. Hay suficiente gente ahí afuera trabajando propuestas de verdad, con talento, como para dar cabida a quienes su único talento conocido es dar la nota como fin en sí mismo y único mensaje real, algo más viejo, sectario y carca que lo que dicen pretender combatir.