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El aceite de la vida

Era de esas de mucho llorar, además de una excelente película. Contaba la historia real de Lorenzo, un niño que había nacido con una enfermedad extraña para la que no existía cura y sí una expectativa de vida de apenas dos años. Y la de unos padres que removían tierra, mar y aire para ofrecerle a su hijo y a sí mismos algo de esperanza. Hasta que daban con un químico a punto de jubilarse que conseguía sintetizar un aceite especial, un milagro que alejó a Lorenzo de la muerte durante 30 años. No ganaron la guerra, pero la prolongaron mucho tiempo y vencieron centenares de batallas. La película se llamó El aceite de Lorenzo y aquí se tradujo como El aceite de la vida. Salvando las distancias, la iniciativa Navarra abre los brazos pretende algo similar con otra clase de niños también desafortunados, no tanto por el azar como por la miseria de mundo que vamos dejando. Se trata de, precisamente a través del aceite, recaudar dinero para que una oenegé que rescata refugiados en las islas de Lesbos y Chíos pueda adquirir una lancha y así lograr salvar del mar a miles de personas, muchas de ellas niños de corta edad o recién nacidos, que escapan de la guerra. Las botellas de aceite cuestan 7 euros y se pueden adquirir en E.Leclerc, Makro, Cooperativa de Hostelería, Hipercor-Corte Inglés, Hoteles Alma, en todos los clubes deportivos de Navarra y también en los colegios San Cernin, Miravalles, ikastola San Fermin y Vázquez de Mella. Llevan casi la mitad del dinero necesario, pero un último empujón en fechas de regalos se convertiría en un enorme regalo en forma de lancha para cientos y cientos de personas. Quién sabe, quizá en esas lanchas viajen quienes en el futuro sinteticen aceites mágicos que salven las vidas de otros. Y, aunque no fuera así, es una forma sencilla de ayudar a ganar una pequeña batalla a vidas que se vuelven tremebundas casi sin estrenarlas.