Es normal que si alguien es mejor tratado que los demás durante 50 años cuando comienza a ser tratado igual que a los demás crea, sienta y esté convencido de que se le trata peor que a los demás. Es normal por tanto que la CUN y la UN y sus trabajadores, donde muchos de ellos creerán sin duda las cifras que les ofrece su empresa y no creerán jamás las que ofrece Salud del gobierno, estén convencidos de que sufren una persecución, ideológica o como le llamen. Pero también deben de comprender que nadie en su sano juicio si está al cargo de un territorio de 640.000 personas va a ir a cargarse a una empresa que da 5.000 trabajos, genera millones y millones en impuestos y es clave para el presente y el futuro de Navarra. Nadie en su sano juicio, por motivo ninguno, haría eso, atacar gratuitamente algo así. Creer eso es, sinceramente, estúpido. Pero no atacar gratuitamente no implica asumir todos y cada uno de los pequeños o grandes chollos con los que está peculiar empresa se ha ido encontrando estos 50 años, haciendo claro y documentado uso de su poder ideológico, económico y laboral. Salud afirma que no renovando el convenio que mantenía con la CUN ahorra a Navarra casi dos millones al año y me gustaría creerlo, pero agradecería mucho más que me detallasen bien cómo se ha hecho el cálculo, ya que el gasto según el SNS es de 450 euros persona y según la CUN es de 1.200. La CUN dice que el convenio nos ahorra 500 euros por persona y el SNS que el convenio nos cuesta 270 euros por persona. Aquí alguien miente y el gobierno tiene mucha más responsabilidad ante la sociedad que un ente privado tan opaco en decirnos la verdad con todo lujo de detalles. No hacerlo es fallarnos y dar más razones para la posible manipulación a quien lleva tantos años creyendo ser igual que los demás cuando no era sino un privilegiado elevado ahí con ingentes sumas de dinero público.