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Ruindad

De todo el jaleo que se ha montado con el tema del convenio sanitario de la CUN lo más bochornoso, con diferencia, ha sido la actitud de UPN. La de los trabajadores de la CUN y de su dirección es en cierta forma entendible, ya que a nadie nos gusta que nos cambien de médico o de sistema cuando estamos a gusto con lo que tenemos, por muy poco defendible que sea. Lo patético es que un partido político que ha servido -supuestamente- a lo público durante 24 años y que se ha servido -y lo sigue haciendo- de lo público muestre tan claramente su defensa de una entidad privada, me da igual que sea la CUN, que UGT, que ELA, que quien sea, y de un convenio injusto y privilegiado, hasta alcanzar niveles de ruindad francamente nuevos por estos lares. Es lógico que la oposición ataque a los gobiernos, es normal que lo haga, pero todo tiene límites. Uno de ellos, quizá el más básico, tiene que ver con cuando menos no negar la veracidad de lo que se dice en sede parlamentaria o, si se niega -que es muy inhabitual, ya que el juego político consiste, como mínimo, en confiar en los datos oficiales, ya que si no no hay manera de avanzar en nada ni tiene sentido ni gobernar ni hacer oposición-, ofrecer una explicación plausible. No la pura y dura negación, como hizo UPN cuando el consejero de Salud ofreció los datos económicos del convenio -un convenio que UPN no explicó a la sociedad navarra ni en 2008 ni en 2011- y los nuevos costes que él calculaba para el SNS, aplicando la teoría del coste marginal, por la cual no se imputan los costes en personal o infraestructuras ya existentes sino en las nuevas contrataciones y en los gastos materiales, algo completamente habitual en gasto público. UPN ha dejado muy claro de qué lado está, a qué se ha dedicado estos 24 años todo lo que ha podido y no cantaba mucho y con ayuda de quien. Aunque tampoco es ninguna sorpresa, lógicamente.