Laberinto
Claro, no sé, por supuesto es muy sencillo ponerse aquí a escribir chorradas sabiendo que jamás voy a tener 19 años, voy a estar jugando en Osasuna y me va a querer fichar el Borussia de Dortmund y de la noche a la mañana voy a pasar a ganar dinero suficiente en uno o dos años para vivir yo y varios más toda una vida o casi, incluyendo padres y demás. Es fácil, por tanto, escribir chorradas y asegurar que con 19 años jamás me iría de Osasuna en enero de 2016 a un sitio que se llama Dortmund, básicamente porque nací aquí, apenas llevo año y medio jugando en el equipo en el que más o menos sueñan con jugar todos los niños nacidos aquí que quieren ser jugadores de fútbol y, además, soy consciente de que hay opciones de subir a Primera. Solo tengo 19 años, pero si no me falla la memoria solo hemos subido dos veces en los últimos 40 años. Tiene que ser un momento chulo de cojones, ¿no? Y más porque casi todos somos gente de casa y todo eso. Y porque si este club no hubiese existido tal vez yo no sería el futbolista que ahora soy, aunque no es que le deba nada a nadie o al menos no todo. Pero, ¿y si en junio ni he subido ni hay oferta y ni Dortmund ni leches y tengo que seguir aquí y me estanco o me angosto o me lesiono y adiós futuro esplendoroso? ¿Qué harían ustedes? Ahí me gustaría verles en esta tesitura. Dicen algunos que en junio voy a valer lo que ofrecen ahora y hasta el doble o incluso más. Otros, que sería un inmenso error como club cobrar la mitad o menos de lo que puedo valer en junio o el año que viene, los de más allá que el dinero que ofrecen ahora sería un desahogo enorme para el club. No sé, un cisco. Es fácil escribir chorradas aquí cuando no estás en su situación, así que lo único que se le puede decir es que no haga nada de lo que se arrepienta sentimentalmente dentro de 20 años. Si nada se tuerce, ofertas jamás le van a faltar.