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Sueños de maratón

Fue fantástico ver a Estela Navascués cruzar la meta del Maratón de Sevilla por debajo de la marca exigida -2h.33- para poder representar a España en los Juegos Olímpicos de Río. Bueno, aunque el realizador llevaba una empanada mediana y no captó los últimos metros de la tudelana, con lo que hubo que sufrir un montón esos instantes finales, hasta que la cámara de meta la enfocó abrazándose a su rival y compañera Paula González cuando el reloj sobreimpresionado aún no llegaba al 2h.33:00. En todo caso, algo muy emocionante para ella y sus seguidores e increíblemente meritorio, puesto que solo 4 atletas navarros -Goya Ferrer en 1992, Íñigo Monreal en 1996 y 2000 y Marta Mendía en 2000 y 2004- han logrado ser olímpicos, algo solo al alcance de los elegidos. Navascués, que ha desarrollado toda su carrera deportiva adulta en Soria y que hasta donde yo sé jamás ha recibido ayuda pública alguna por parte de los distintos gobiernos navarros, es, como todos los atletas, un producto única y exclusivamente fruto de su esfuerzo, constancia e increíble capacidad de sufrimiento, en un deporte en el que ya solo sobrevivir es una hazaña, aunque sí que haya contado con apoyo por parte de la Junta de Castilla y León a través de becas y del Centro de Tecnificación Deportiva de Soria. Con ella se da la paradójica circunstancia de que oficialmente no ostenta ningún récord navarro, ya que corre con licencia castellano-leonesa, a pesar de contar con las mejores marcas logradas jamás por una navarra en 5.000, 10.000, medio maratón y maratón. Es, como ella misma explica, una navarra de sangre y corazón, pero bastante desconocida para el gran público, incluso para el seguidor habitual del deporte navarro. Ojalá su hito sirva para derrotar mediáticamente aunque sea un solo día a ese monstruo omnímodo que es el fútbol. Y para que algunos niños y niñas decidan probar el atletismo.