La cara de tu retrato
Iñaki Ochoa de Olza solía decir -incluso cuando alguien le preguntaba si se sentía formar parte de un pueblo oprimido- que vivíamos en uno de los lugares más privilegiados del hemisferio más privilegiado. Y que la vida es como una autopista que todos pisamos desde el principio pero en la que muchos se van apartando o deteniendo por pura mala suerte o cansancio o malas decisiones pero que es una obligación de los que seguimos en ella a todo trote, sanos y contentos ocuparnos de que esa gente tenga salidas laterales o áreas de descanso o atención en carretera. La vergüenza bíblica que se está viviendo con los sirios atrapados en Grecia que previsiblemente serán devueltos como simples cabezas de ganado a Turquía si sigue adelante el principio de acuerdo entre UE y Turquía incumple no ya solo las principales leyes de la declaración de los derechos humanos, sino también esa máxima que tenía Iñaki, por la cual por supuesto que hay fronteras y en la medida de lo posible es correcto organizarlas, pero que en el fondo todo es una misma carretera y que cuando hay situaciones de absoluta emergencia los sanos, alegres y contentos tenemos que actuar en consecuencia. Que todos los partidos políticos de Pamplona aprobaran el lunes una declaración pidiendo la apertura de fronteras, el apoyo y acogida a los encerrados y el rechazo al posible acuerdo de UE y Turquía se agradece aunque sea lo mínimo, pese a que UPN se abstuviera, argumentando que “en el fondo estamos de acuerdo, pero somos parte de la Europa oficial y con los mecanismos oficiales tenemos que trabajar”. Como niñatos privilegiados que somos ni siquiera algunos son capaces de decirle a papá Europa que su comportamiento es asqueroso e indigno de miles de años de historia y sufrimiento pero también de mucha ayuda entre unos pueblos y otros. A UPN esta Europa inhumana no le disgusta lo suficiente.