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Convivencia

Uno de los asuntos más estúpidos que toca oír es el de la “convivencia” en relación a las separaciones de colegios, por ejemplo Sarriguren, para que en uno se estudie el modelo D y en el otro el A y el G y para que así claustro de profesores, elementos de trabajo y decoración, etc, etc, sean en ambos colegios exclusivamente del idioma en el que estudian los chavales y que estos no se me mezclen entre ellos a la hora del recreo, comida, etc. Que no se mezclen, para aquellos que defienden que lo hagan, perjudica la convivencia. A ver: un niño o niña que estudia en euskera no necesita en absoluto -ni humana ni lingüísticamente- ese convivir concreto con quien estudia en castellano, básicamente porque pasa el 85% de su tiempo anual fuera de clase y el 95% de ese tiempo lo pasa en castellano, porque la sociedad es en castellano. De igual modo, no lo necesita el de castellano, ya que si quieren se verán fuera del colegio. No se separan géneros, se separan idiomas, para que el idioma menos hablado con diferencia fuera del colegio no se vea invadido aunque sea media hora por el idioma mayoritario. En un colegio en castellano, al igual que en uno en euskera, conviven sexos, razas, clases sociales, clases económicas. Tienen todo. No pierden nada. Decir que eso no es convivir es estúpido, de la misma manera que compararlo con separar por sexos. Un chico que no va a clase con chicas -o al revés- se pierde durante años clave a la mitad de la humanidad y en el 90% de los casos sus amistades eternas siempre serán de su sexo. Separar colegios y organizarlos por idiomas es normal siempre y cuando lo decida el colegio. Los que sean del mismo barrio o pueblo convivirán fuera tan contentos, igual que lo hemos hecho todos, que en cada barrio o bloque había críos de mil colegios, cada uno de ellos con cientos de alumnos de lo más variado con los que convivir.