las obras del aparcamiento subterráneo de la Plaza del Castillo (Julio, 2001-Marzo, 2004) dejaron al descubierto restos medievales, termas romanas y, sobre todo, la primera necrópolis islámica medieval (715-770) de la península Ibérica. Data de un periodo próximo al inicio de la conquista árabo-bereber de Hispania (año 711). La alcaldesa Barcina (UPN)- con PSN y CDN- permitió que las excavadoras arrasaran con todo. Soportó manifestaciones, desoyó más de veinte mil firmas ciudadanas e inició las obras casi con nocturnidad. Las últimas aportaciones sobre los musulmanes que llegaron a la península en el siglo VIII (militares y grupos familiares islamizados del norte de África, que establecieron un proceso de mestizaje cultural con la población autóctona) están contenidas en la tesis doctoral (sobresaliente cum laude) de la navarra María Paz de Miguel Ibáñez, doctora en Historia, licenciada en Antropología, matrona en el Hospital de Alicante. Atestigua, dice la autora, “la relevancia de la islamización en el norte peninsular”, más allá de lo conocido como al-Ándalus. Este aspecto novedoso se debe a los estudios de osteoarqueología y ADN practicados a los restos óseos hallados en la extensa maqbara pamplonesa. Han identificado el número mínimo de individuos enterrados (177 en 172 sepulturas), edades, sexo, procedencia y enfermedades o traumatismos padecidos. La tesis determina que la población islámica en Pamplona en el siglo VIII estaba integrada por seres autóctonos y africanos de ambos sexos, dato no comprobado hasta ahora. Este mestizaje queda también patente en los anillos con inscripciones en árabe primitivo aparecidos en las necrópolis cristianas de Argaray y Condestable, contemporáneas de la maqbara de la Plaza. Casi la mitad de los restos exhumados son de menores de 20 años, “indicador de una población en crecimiento y asentada en el territorio”. Memoria expoliada. UPN es más de ruina económica que de ruinas arqueológicas.
- Multimedia
- Servicios
- Participación