el 30 de junio de 1987 se disputó en Pamplona un partido de play off de permanencia en Primera División, un hecho inédito hasta entonces y que no se ha vuelto a repetir. La Liga había empezado con 18 equipos y descendían a 2ª los 3 últimos, pero a mitad de competición se decidió ampliar la Primera a 20 equipos para la temporada 87-88 y que no bajaran entonces 3, sino solo 1. Osasuna, Racing y Cádiz fueron los 3 últimos y el puesto de descenso correspondía al Cádiz, pero su presidente movió a tiempo los hilos federativos y antes de que acabara la Liga -oliéndose que su equipo podía ser el último- diseñó un play off de permanencia en el que se disputaban 3 partidos entre los 3 últimos y el peor bajaba. Osasuna empató en Cádiz, el Cádiz empató en Santander con el Racing y el último encuentro enfrentaba a Osasuna con Racing en El Sadar. Una victoria rojilla mandaba al Racing a 2ª y una victoria cántabra nos mandaba a nosotros al pozo, mientras que un empate hubiese supuesto a saber qué nuevo sistema para desempatar aquel embrollo. El caso es que Osasuna ganó 2-0 y se salvó. A pesar de no haber marcado un solo gol en los 1.700 minutos que jugó esa campaña, el autor de las dos dianas que salvaron a Osasuna del descenso fue Enrique Martín Monreal. Diez años después, ya como entrenador, nos salvó de un descenso seguro a 2ª B y el año pasado, 28 años después de sus 2 goles, una taba milagrosa de Flaño en Sabadell con Martín de nuevo de técnico nos libró del descenso y de la desaparición. Podrá gustar más, menos o nada Martín como técnico y podrá cargar mucho o por el contrario gustar su manera de expresarse y su rollo coaching y su ático, pero la temporada que ha hecho Osasuna merece un chapeau, con lo que había. Solo queda un último empujón para meterse en el play off por el ascenso y ahí, con el historial que tiene el tío, quién nos dice que no subimos. ¡Vamos!