Preocupaciones
Claro, lo de Alsasua es preocupante, aunque para algunos la preocupación sea doble, ya que nos cuesta mucho creer cualquiera de las versiones, ya sea la oficial o la que dé, por ejemplo, Adolfo Araiz. Es un problema el que tenemos esas personas, que no sé si somos muchos, pocos o medianos, más o menos que los que se creen todo lo que diga la Guardia Civil sin ningún asomo de duda o más o menos que los que den por bueno sin rechistar todo lo que diga la autodenominada izquierda abertzale. No tenemos motivos para fiarnos al 100% ni de unos ni de otros, sin ánimo de comparar nada, pero es la realidad: sobre un asunto que tiene lugar a las 5 de la mañana con alcohol de por medio y en el lugar en el que se desarrolla, lo mínimo que hay que tener es prudencia hasta saber qué pasó de verdad y cómo fue la historia. Y es preocupante porque en algunos lugares esto va a ser cuestión de años, en otros de décadas y en otros de generaciones, una, dos o varias. Asuntos como el de Alsasua u otros no ayudan en nada, especialmente si luego todo el mundo corre como alma que lleva el diablo a ver si le saca algo de partido, de la clase que sea, por mucho que supuestamente la base sea estar en contra de las agresiones sufridas y condenarlas, ya fuera en este caso por dos guardias civiles o en otros casos al contrario. Porque hostias en este pueblo se ha llevado mucha gente. Millones de hostias. Sin sentido y sin motivo. Las anteriores no justifican estas, pero las hubo y aún las hay. Como aún hay y habrá gentes como Zabaleta -y miles más- que llaman a todos -“todos”, dice Zabaleta- los presos de ETA “presos de motivación política”, un nuevo modo de llamarles, “de motivación política”, y lees esto y hay que aguantarse la arcada. Hay que convivir con muchas cosas y con mucha gente que quiere sacar partido. Espero que la sociedad normal sea más fuerte y mejor que todos ellos.