Convenio
El tema es que te tienes que poner a negociar lo del convenio económico con la misma gente que ha vaciado la hucha de las pensiones, del mismo partido que ha permitido que tengamos la mayor deuda pública de la Hª -por encima del PIB- y a la vez su líder y tal vez futuro presidente nos habla de rebajar impuestos y con el mismo partido o uno de los que dio 59.000 millones a los bancos y solo ha recuperado 5.000, mientras que los otros 54.000 ya se verá. Esto de los bancos lo lees en una página par, abajo, en pequeño, mientras que arriba en grande viene que “3,6 millones de mayores de 65 años vive con ingresos mensuales inferiores a 750 euros”. Con este partido, el de la corrupción endémica, es con quien tienes que negociar qué es lo que aportas y no hay un sistema contable fijo, serio, público y cuasi automático que nos permita saber si nos roban, si les robamos o si las dos partes creen que roban cuando en realidad ambas son robadas. Que dos instituciones de semejante calibre tengan que andar racaneando una a otra como en el zoco de El Cairo da buena muestra de la clase de país risible en el que vivimos, si es que para eso no basta con lo de las pensiones, la deuda, la banca o la sola existencia política aún de Rajoy. Sinceramente, conociendo cómo se las gastan en Madrid en lo relativo a saquearlo todo, me suelo alegrar cuando veo en prensa que las delegaciones navarras que vienen de negociar el convenio ya han superado Tudela y no les falta la cartera. No es chauvinismo foral, pero es innegable que de grandes, continuados y públicos hurtos en Madrid saben mucho más que aquí: tienen el poder para ello, la experiencia de siglos y el bulo. Mientras no se genere y pacte un sistema contable científico que permita saber qué pagar cada año con euros y céntimos exactos, salir vivos de reuniones con semejante cuadrilla de tiburones cada vez me parece más meritorio.