Osasuna
Venimos de un club en el que mucho se hacía de una manera opaca, bajo manga, en negro cuando no sisado y los nuevos continúan enfangados en una dinámica comunicativa desastrosa o la que les conviene para no explicar a socios y sociedad navarra -con la que la entidad está en deuda económica y social- cosas clave: 1º ¿por qué hay que sacar fuera del club la nómina del director deportivo -un empleado del club-, qué motivo exacto hay, qué derecho tiene él a exigirlo? 2º ¿por qué se le pagaba parte de modo directo y parte a través de una sociedad? 3º ¿cuánto cobra, qué funciones tiene, quién tiene por arriba, a quién da cuentas? 4º ¿cuánto cobra Fran Canal, lo hace como empleado del club o como profesional externo, qué gastos y pagos a profesionales externos se hacen y se van a hacer, qué objetivos marcados tiene Fran Canal, quién se los marca, quién le supervisa, a quién rinde cuentas, quién ha fijado su salario, por qué todo esto no es más transparente? Sabalza dijo tras la venta de Merino que no se había vendido ni por liquidez ni por exigencia, sino por pura oportunidad. Meses más tarde, se lee que tuvo que ser traspasado para no superar el tope salarial que marcaba la LFP. A día de hoy, Sabalza no ha contado la verdad acerca de una operación que sigue doliendo -al menos a mí- en el alma, del mismo modo que actúa de una manera totalmente oscurantista en tema Canal, Vasiljevic, etc, etc. Osasuna es de los socios pero por los cojones. Sigue estando en manos de personas que fardan mucho de que ni cobran y que solo han gastado 16.000 euros en dietas -como si no pudiese llegar dinero por otras vías, que no digo que llegue, pero puede- pero que ocultan información económica, deportiva y organizativa vital. Una cuadrilla de oscuros -otra más-, de los que no te puedes fiar que lideran una estructura desorganizada y jerárquica y profesionalmente cogida con pinzas.