Demócratas de boquilla
Íñigo Alli, diputado por UPN, exconsejero con Barcina y exalto cargo en el infausto periplo de Enrique Goñi en Can, una travesía que no ha querido reflejar más que de refilón en el currículum entregado al Congreso -tampoco ha reflejado que cobró un cuarto de millón de euros al irse de CaixaBank, ¡10 años! del salario medio bruto por irse de una caja semipública levantada por la lealtad y los ahorros de cientos de miles de navarros durante décadas-, comentó ayer que el senador de Unidos Podemos Iñaki Bernal, navarro como él, había hecho el “ridículo” por enseñar la bandera republicana mientras Felipe Seis hablaba en el Congreso y que eso era servirse de las instituciones y que qué “ridículo que los españoles te paguen el viaje para esta pantomima”. Hombre, pantomima y ridículo es que abra las sesiones un elemento al que no ha elegido nadie, al que no ha votado nadie, y al que los españoles, todos sin excepción, llevamos pagando su manutención y la de toda su intachable familia desde 1975 y antes, por obra y gracia de Franco, golpista y asesino declarado al que tampoco votó nadie y que fue quien tras un golpe de estado y una cruel guerra convirtió al anterior sistema político elegido democráticamente en las urnas y a la bandera que lo representaba en la pantomima que ahora dice Alli que es. Lo ridículo es que un simple gesto político normal y por el cual muchos agradecemos que haya sentimientos republicanos visibles en ese lupanar lleno de pijos como Alli sea visto por los supuestos demócratas como una pantomima, como si tuviesen alguna clase de altura moral superior, o que quiera hacernos creer que, como dice él, “aquí se debate con la palabra”. Alli, aquí a los republicanos no nos dejáis ni debatir, ni hablar, ni votar, con lo cual a efectos de jefatura de Estado vivimos desde hace 40 años en una dictadura soportada por meapilas como usted. A ver si se entera.