Síguenos en redes sociales:

Vaya club

Diez días después de largar por teléfono y persona interpuesta al entrenador que les salvó de 2ªB y les subió a 1ª, con lo cual no pasarán a la historia como una cuadrilla de desgarramantas que hicieron desaparecer al club, los directivos y presidente de Osasuna aún no han dicho nada acerca del sujeto con el que se abrazaban en Sabadell y en junio pasado. Entre medio, un Martín pasado de vueltas dio este lunes una rueda de prensa en la que, de nuevo, tampoco fue capaz de hablar claro, asumir autocrítica alguna o no mezclar su osasunismo -demostrado, pero campeonatos de osasunismo no hay- con la deriva que llevaba, porque la llevaba, el equipo. Es asombroso que haya 1 solo entrenador y 5 directivos, que el club -excluyendo jugadores del primer equipo- en realidad sea una mierdecilla sin apenas la estructura que tiene un restaurante de tamaño medio y que se comporten como si formasen parte de una multinacional de 300.000 empleados. En situaciones así, los máximos responsables -por ostentar todo el poder- no dan la cara y callan como niños cobardes y el exentrenador continua en el plan exagerado y con mensajes y destinatarios nada claros con el que llevaba todo el año -recordemos cuando comentó que estaba harto de la campaña contra él, pero que no venía de dentro del club, algo que choca con lo sucedido hace dos semanas, y no citó a nadie, guardando siempre la ropa-, no queriendo abrir sus sentimientos reales por si, quién sabe, se le cierra alguna oportunidad futura, mientras el aficionado normal y corriente alucina de cómo se puede seguir haciendo las cosas normales por duras que sean de una manera tan nefasta y cobarde. Solo queda desearle suerte a Martín y más a Caparrós, al que espero que no se le pegue nada de esta directiva y que cuando se vaya de aquí tenga un 1% del osasunismo de quienes no ven un euro con esto y no andan todo el día fardando por ahí.