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Generalidades estúpidas

Hace poco murió una niña de 12 años por un coma etílico y desde entonces los responsables de encargar los reportajes de medios escritos y televisivos han descubierto que los adolescentes y algunos niños beben -en el mundo se bebe mucho, en España más y en Navarra a porrones, con una condescendencia y visibilidad que viene de hace décadas-, descubrimiento que tiene lugar cuando tu realidad es la que te muestra la pantalla de tu ordenador. El caso es que, en uno de esos reportajes, Raimón Pelach, presidente de la Asociación Navarra de Pediatría, comentó que hoy en día “se ha perdido la jerarquía y los padres hacen de amigos, los profesores de padres y los policías de profesores”. Evidentemente, esta estúpida frase solo puede ser fruto de alguna clase de pensamiento vaporoso que queda muy redondo como frase y como alerta apocalíptica o falsa descripción de una época pero que es una gran desproporción, inexactitud y, en el caso de los padres, insulto. Claro que habrá padres y madres que no cumplan con su labor -incluso intentándolo- y que él como pediatra habrá visto casos, pero los padres y madres de hoy en día -como los de siempre- intentan educar a sus hijos e hijas lo mejor que saben y con el mayor esfuerzo posible sin creer que por endiñarlos en un colegio ya está todo hecho y sin mucho menos creerse esa bobada de ser amigos de sus hijos, salvo los cuatro iluminados e iluminadas de turno. La sociedad es la que ha cambiado -y algunos de sus peligros- y esa la formamos todos, así que reducir un problema tan complejo y amplio a que los padres son unos niñatos que dejan a sus niños niñatos con todo es de una pereza cerebral preocupante, amén de mentira, al margen de no ayudar en nada a dar con claves reales y prácticas sino todo lo contrario: machacar la humanidad, esfuerzo y capacidad intelectual y de amar de los padres y, de paso, de los profesores.