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El bar de Europa

Jamás he leído u oído que nadie, después de haberse metido un paquete de tabaco entre pecho y espalda, haya cogido el coche y, a consecuencia de dicha ingesta de humo, haya perdido el control del vehículo y se haya llevado por delante su vida y las del conductor de enfrente y varios pasajeros. He leído y oído, en cambio, cientos de historias de conductores borrachos que han matado a miles de personas, algunos de ellos botijos hasta las trancas después de haber consumido exclusivamente o vino o cerveza. El conductor humeante habría pagado un 57% del precio de su paquete de tabaco en impuestos, mientras que el conductor borracho no pagó ni un solo céntimo -tipo impositivo cero- si iba ciego de vino y apenas 9 euros por cada 100 litros -unos 45 céntimos si se bebió 5 litros, que puede conseguir por unos 6 euros si es cerveza pésima- si era cerveza. El gobierno de Rajoy no va a subir los impuestos a vino y cerveza, que continuarán estando libres de ser considerados lo que son -drogas potencialmente peligrosas, puesto que una ingesta excesiva altera comportamiento y capacidad de atención. Esto no pasa si te comes un kilo de fresas o de pistachos, por ejemplo- ya que los lobbys de presión y sus explicaciones económicas -puestos de trabajo, ingresos, exportaciones?- seguirán presionando como siempre, incluso pidiendo que el vino sea considerado cultura -jajaja-, que lo piden, y alimento, que lo piden -alimente usted a un niño con 1 litrillo de vino al día-. Una cosa es que haya una cultura del vino, que la hay y está bien que la haya, y que vino y cerveza no tengan la gradación de la absenta y otra bien distinta que siga habiendo esta protección extrema con algo tan, insisto, potencialmente perjudicial. Médicos y asociaciones de Salud Pública llevan años reclamando algo que en Francia -2º productor mundial, tras Italia- ya se ha puesto en marcha. Aquí, barra libre.