Mínimas variaciones
cualquiera sin memoria de pez sabe que el Gobierno de Navarra de hoy es posible gracias a que en mayo de 2015 alguna que otra publicación de Diario de Navarra acerca del candidato de Ciudadanos y del propio Ciudadanos -no digo que injusta o injusta- hizo que este partido no llegara al 3% de los votos necesarios por apenas 4 centésimas, que eran exactamente 135 votos. Si Ciudadanos saca esos 135 votos, algo bastante factible una semana antes del 24 de mayo de 2015, UPN tendría 15 escaños, PSN 7, PPN 2 y Ciudadanos 1, que hubiese restado a Geroa Bai, que se hubiese quedado en 8 en lugar de los 9 que tiene. No habría habido gobierno del cambio. Lo hay por los pelos, con total justicia numérica, pero por los pelos. Los partidos del cuatripartito sumaron el 47,6% de los votos, por el 47,5% de UPN, PSN, PPN y Ciudadanos. El Navarrómetro -con todas las cautelas a tener ante una encuesta de 800 personas- dice que esas cifras son ahora del 46,6% (1 punto menos para el cuatripartito) y del 47,8% para los otros 4, que sería un 45,2% sin Ciudadanos, que se sigue quedando sin escaño. En todo caso, un empate a 25 escaños y un claro mensaje: está todo en un tris. Solo Bildu puede presumir -del 14,3% al 15,6%-, ya que la subida del PPN, que la es, viene de muy abajo, aunque pase del 3,9% al 5,1%. El resto no tienen nada de lo que fardar, empezando por un UPN que ya sin errores de gestión apenas sube 2 míseras décimas, un PSN que cae 1 punto y un Podemos que cede nada menos que 2, mientras Geroa resiste bien este primer año y medio. De cualquier manera, crecimientos y descensos mínimos si formamos esos bloques de 4: descenso del 2,1% de apoyo para el cuatripartito y ascenso del 0,6% para la oposición. Unas aritméticas de photo-finish pero que en todo caso saltarían por los aires si el PSN no llevara 20 años -o más- echado en brazos de la derecha económica, social y mediática.