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El centro del Universo

Hoy todos los coches podrán circular por el centro de Madrid. Ayer, no. Ayer solo pudieron circular por el centro del Universo los coches con matrícula impar, porque en Madrid no llueve, hace mucho y hay contaminación y así no se contaminan tanto, los de Madrid. Si usted no se enteró de esto ayer -que es de vital importancia para el devenir de la humanidad, en su conjunto- es que usted ni abrió la prensa ni enchufó la radio o la televisión, porque no se hablaba de otra cosa, al punto de que por ejemplo el informativo de Cuatro del pasado miércoles por la noche abrió con la noticia, tal que si hubiese caído en plena Castellana una bomba de neutrones. Es lo que ocurre con el centralismo o nacionalismo madrileño extremo, que nos atosigan a los demás con las batallas que solo les importan a ellos -a los 43 millones de españoles (el 93% de la población española) que no pisan a diario Madrid lo que sucede en Madrid a estos niveles les importa un huevo, como es normal- y si te quejas te meten dosis doble, con la habitual impunidad y falta total de objetividad y profesionalidad con la que vienen actuando desde hace décadas los medios de comunicación públicos y privados radicados allá o que emiten desde allá, que son la práctica totalidad de los mal llamados nacionales, puesto que para ellos su nación no es otra cosa que Madrid y sus alrededores y el resto mero relleno. Baste decir que este asunto copó miércoles y jueves las cabeceras de las ediciones digitales de El Mundo y El País, las dos webs de prensa tradicional más vistas de España con mucha diferencia sobre el resto. Luego esta misma prensa es la que no se cansa de hablar con absoluto desprecio de los nacionalismos catalán o vasco o cualesquier otro y que si la unidad de España, la riqueza común y bla bla bla, cuando ellos son los primeros y más destacados nacionalistas excluyentes. Y además muy pelmas.