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Sigue haciendo mucho frío

El panorama está claro cuando lo miras un poco desde lejos y si además mucho más lejos aún dejas las valoraciones parciales y mensuales que puedan hacer unos y otros, las guerras de cifras en las que entran gobierno y oposición e incluso medios de comunicación. Si miras los últimos 9 años desde el 1 de enero de 2008 hasta el 31 de diciembre de 2016 lo que ves es que en los 5 primeros años el paro registrado subió en Navarra en 30.359 personas, pasando de 21.685 el 31 de diciembre de 2007 a 52.044 el 31 de diciembre del 2012, un incremento del 140%. De esas 30.359 personas, en los últimos 4 años (en 2013 y, especialmente, en 2014, 2015 y 2016) han regresado el empleo hasta hace 6 días 11.899, ni el 40%. El ritmo de destrucción de empleo en ese quinquenio fue el doble de potente que lo está siendo la recuperación, lo que nos lleva a calcular que, con muchísima fortuna y solo numéricamente, los niveles de empleo pueden volver a los estadios anteriores en unos 6 o 7 años, si es que alguna vez vuelven, algo que se antoja poco probable en la medida en la que los legisladores ultraliberales y la patronal más dañina han logrado imponer sus leyes y los porcentajes de contratos indefinidos son menores mes a mes, por no hablar de los bochornosos salarios para muchos sectores de población y la desprotección de decenas de miles. Si lo pensamos fríamente, qué más quiere quien contrata que disponer de la suficiente gente desesperada capaz de aceptar condiciones indignas hace apenas 5 o 10 años, una bolsa humana lo bastante grande como para poder ir pescando ahí a demanda, el escenario ideal para toda clase de tiburones. Ahí sí que puede y debe emplearse a fondo y mojarse el gobierno de Navarra, no solo para marcar distancia con ese UPN que aprobó la reforma laboral para jolgorio de los piratas, sino para devolvernos algo de lo que nos han robado en este tsunami especulador.