Testigo directo
A todos los que de ustedes suelan hacer uso de internet y no lo leyeran en la edición en papel del domingo les recomiendo que busquen en la web de este periódico el artículo que sobre el Convenio Económico Navarra-Estado escribió Santiago Cervera. Cervera, para quien no lo recuerde, fue consejero de Salud del Gobierno de Navarra entre 1996 y 2003, en los dos primeros gobiernos presididos por Sanz, así que algo sabrá de cómo se tejemanejaba el mentado convenio. De hecho, en el artículo mencionaba tres asuntos que no teniendo nada que ver con el convenio -Policía Foral, TAV e IVA de Volkswagen- habían influido en las cantidades finalmente abonadas. Aclara muy bien eso que dice Esparza de “trampear”, aunque Esparza lo dice mal, porque “trampear” por ahora trampeaban los anteriores -aquí y en Madrid- y desde 1 de enero de 2015 la gente de Madrid, que es la que unilateralmente se niega por ahora a revisar las condiciones del convenio, algo ante lo que Aramburu ha puesto al menos sus armas sobre la mesa, más teniendo en cuenta que también son ya años sin recibir el dinero que nos deben del TAV. Para Madrid, acostumbrado a robar miles de millones de la bolsa de las pensiones para salvar a la banca al tiempo que pide a los pensionistas que paguen más por sus medicinas, 613 millones son una minucia, pero para Navarra es el 16% de su presupuesto anual no financiero y el 25% si no contamos los gastos de personal. Los 93 millones que Aramburu ha legalmente decidido no abonar hasta que se renegocie con seriedad el nuevo convenio son 2 años enteros de presupuesto del Departamento de Cultura y Turismo. Las cantidades que se manejan con esta gente que debe dinero y no se sienta a negociar son cruciales y cómo se negociaba con Sanz y Barcina aunque sea una muestra lo pueden leer en ese artículo de Cervera que les mencionaba al principio. Bendita unilateralidad la de Aramburu.