El nuevo UPN de Esparza
De puro grotesco que resulta el personaje -recuerdo un vídeo que puso en Twitter en el que, en homenaje a la Armada, creo, hacía flexiones en pantaloneta y calcetines en su casa, algo que de haberlo visto mi madre seguro que hubiera dicho: ¡ese ha llegado a la edad de la pitopausia!-, con sus tuits delirantes, ofensivos de puro estúpidos y tontos en abundancia, en un ejercicio que da vergüenza ajena al saber que lo lleva a cabo un diputado, un servidor público que vive como un marajá gracias al dinero público, de puro -insisto- grotesco, lamentable y triste -es triste tener 5 diputados navarros en Madrid y que a 1 se le haya ido la cabeza o se comporte como un simple niñato- he llegado a la conclusión de que el problema más que mental el propio Carlos Salvador lo tiene interno y de imagen Javier Esparza. Porque él es el presidente del partido que tiene enviado a Madrid a semejante ser, alguien que está ofreciendo un espectáculo casi diario bochornoso, lo que jamás había pasado en la historia de los diputados y senadores de UPN o de cualquier otro partido navarro. No se trata de que sea más o menos de derechas, porque a ser de derechas nadie gana a Del Burgo, que se pegó allá 20 años. No se trata de eso, ni tampoco de que cumpla a la perfección con todos los tópicos ideológicos y comunicativos de la derecha más pesada y plomiza. El problema -para UPN- es que es un esperpento, un señor del que no se conoce trabajo ninguno en beneficio de Navarra -incluso el dinero que tiene en una Sicav lo tiene fuera- y sí y en cambio y por desgracia una estupidez pública tras otra, una serie de manifestaciones que se sueltan y te las ríen en la barra del bar de la cuerda, pero indignas de alguien supuestamente preparado y al que pagamos por trabajar. Si este es el nuevo UPN de Esparza, lo dice todo de Esparza, porque este señor es una vergüenza para todos, le votáramos o no.