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Cambio decisivo

“La ciudadanía no entendería que un cambio de dirección política conlleve ni rebajas programáticas ni un Podemos más dócil”, manifestó la ex secretaria general de Podemos en Navarra, Laura Pérez, tras perder las primarias y la secretaría por 28 votos de 1.347 emitidos, resultado que dijo “aceptar” pero para el que va a pedir una auditoria externa que lo ratifique. Es una manera de aceptarlo extrañísima la de esta mujer, que cree que con ella Podemos ha sido más combativo y que quien venga corre el riesgo de convertir a Podemos en algo “más dócil”. Un caso de libro de ego excesivo, con mucha lectura revolucionaria y mucho pío-pío pero poco que tocar. Por tocar poco digo poco sobre lo que los ciudadanos -votantes o no de Podemos- podamos analizar y palpar. Porque Podemos Navarra a día de hoy lo único que ha hecho ha sido apoyar desde fuera a un gobierno, darle caña también desde fuera -eso gusta mucho, quedas bien- y aprovechar el tirón que viene desde el conjunto del país. Tiene 46.000 votos en las autonómicas y casi 100.000 en las generales sin apenas haber dirigido aquí un aula de 10 niños de 3 años. Eso tiene que cambiar. O al menos a mí -desde fuera- me parece lo justo. Lo justo es que los partidos a los que uno vota si tienen posibilidad de acceder al poder lo hagan y manden, gestionen y dirijan, para que tengamos capacidad de examinarles. Si no esto se convierte en discursismo de todo a 100, como eso de dar caña a Amancio Ortega cuando el gobierno acepta una donación suya de 5,7 millones que salvará vidas. Podemos -sus resultados, que no se desinfle como un globo- va a ser crucial en dos años y ya es crucial, como lo fue. Haría bien Pérez en darse cuenta de que los votos de las autonómicas no eran nominativos y haría bien el actual secretario general en buscar a una nueva portavoz para el Parlamento. Es una opinión personal, para nada dócil.