La hemeroteca
Cuando Salud desoyó un informe de Comptos que le instaba a que estudiase más alternativas y no solo la privatización del servicio de comidas del CHN, UPN no hizo caso. Ni UPN ni el PSN, porque hablamos de marzo de 2012 y PSN y UPN gobernaban en coalición. Cuando UPN y PSN -donde ya estaban los ahora quejosos Sayas y Chivite- sacaron a concurso la privatización que se iba a llevar por delante más de 100 puestos de trabajo público y la calidad del servicio existente para miles de pacientes durante más de 5 años, aplaudieron, callaron ante las quejas de trabajadores y pacientes y demostraron de qué pasta estaban hechos. Cuando eso sucedió, Mediterránea de Catering ya era una empresa controlada por un fondo de inversión, Portobello, aunque desde 2015 forma parte de otro fondo, Harbour Vest, radicado en Estados Unidos. Esta es la gente que nos ha estado dando de comer, obteniendo cuanto más beneficio mejor -a costa de la calidad y de las condiciones de los trabajadores- y que ahora que se ha quedado sin la concesión ya que Salud ha considerado que era hora de que las cocinas del CHN volviesen a ser públicas se niega a ayudar a sus trabajadores para que obtengan el desempleo. El Gobierno de Navarra legalmente no puede contratar a aquellos trabajadores que trabajan para una empresa privada que a su vez trabaja para el gobierno. Si tuviese que subrogar a esos trabajadores cada vez que se acaba un contrato andaríamos por los 40.000 funcionarios y las listas de empleo público no servirían de nada. Sí que al gobierno se le debe pedir que en la medida que legalmente pueda debe apoyar a esos currelas que ninguna culpa tienen de haber caído en una empresa en manos de piratas, unos piratas a los que UPN, PSN y PPN abrieron la puerta y ante los que ahora siguen callando como muertos. Su actuación en todo esto fue y sigue siendo tan bochornosa que provoca un profundo asco.