Populismo extremo
Pues a mí me parece lógico que una mujer que gana 60.000 euros al año o 25.000 reciba menos dinero -o porcentaje- en exenciones o en deducciones por maternidad que una que gana 15.000 o que una que está en paro. Lo mismo si quien coge baja por paternidad es el padre. Lo veo tan de cajón que no sé qué problema hay. Bueno, sí sé el problema que hay: lo queremos todo, estemos en la situación que estemos. Queremos exenciones al margen de nuestra renta y no que se hagan de una manera progresiva según ingresos, apoyamos por ello las críticas de los partidos políticos que no hace ni 5 años eliminaron esas exenciones, queremos el Navarra Arena, que el Gobierno construya o meta dinero en el nuevo Sadar, no esperar ni 5 minutos al médico de cabecera, que nos operen mañana, unos colegios públicos del nivel de Finlandia, carreteras perfectas, servicios públicos suecos y los impuestos de Liechtenstein. Eso es, imagino, lógico y humano, que queramos todo eso y cuando nos piden el dinero para que todo eso exista nos parezca que nos roban. Imagino que ambas cosas pueden convivir en un mismo cerebro, pero no estaría de más que cada uno y una asumiésemos que eso, ese funcionamiento, encierra al menos esa contradicción, que acaba siendo irresoluble. Recibir dinero por una condición -madre de baja que recibe las prestaciones- sin tener en cuenta los ingresos de esa madre es una injusticia flagrante para con miles de madres y para con más personas, una discriminación. Eso es así, aquí o en Hungría. Y aquí o en Hungría trabajar en la línea de que la ayuda sea proporcional a lo que se ingresa es progresismo, aunque a María Chivite le parezca que lo progresista es lo contrario, pese a que ella y su partido lo eliminaran en 2013. Pues no: el presupuesto público es una cosa seria que tiene que, precisamente, esquivar el natural egoísmo que tenemos las personas.