Descanse en paz, señor
Si metes un coche en una pista de atletismo a dar vueltas a 50 por hora hasta que haga 7 kilómetros le costará 8 minutos y 24 segundos. Si va a 30 por hora le costará 14 minutos. 5 minutos y 36 segundos más. 7 kilómetros es la distancia máxima que hay que cubrir en Pamplona de este a oeste, desde la punta este de Ripagaina antes de la Farmacia de 24 horas hasta la oeste antes de Harinas Urdánoz. De norte a sur, hay también 7 kilómetros entre la punta del Polígono Comarca 1 y la rotonda de Luis Amigó. 5 minutos y 36 segundos de diferencia -de conducción real- entre ir a 50 o ir a 30. Ir al centro desde cualquier parte de la ciudad -el trayecto máximo es de 4 kilómetros- cuesta 4:48 a 50 por hora y 8 a 30: 3 minutos y 12 segundos más. Si un coche atropella a alguien a 30 por hora mueren 5 de cada 100 atropellados. Si el coche va a 50 por hora mueren 45 de cada 100 atropellados: ¡45! El porcentaje de muertos se multiplica por 9 y cruzar de punta a punta la ciudad cuesta 5 minutos más. Si una ciudad no pone la totalidad de las calles a 30 por hora o al menos el 90% salvando las grandes arterias es porque valora mucho más que los señores conductores lleguen 5 minutos antes que que los peatones no caigamos como conejos. El lunes murió el hombre atropellado en un paso de cebra la semana pasada. Estoy hasta los cojones de oír milongas de que si la responsabilidad del peatón, que hay que mirar, bla, bla. Los peatones no matamos gente, los conductores, sí. ¿Prudencia y precaución y seguir las normas? De acuerdo, pero a quien hay que atar es a las coches y a ese porcentaje llamémosle del 5% o 10% de conductores que son auténticos hijos de puta. Porque los hay, yo el lunes pude esquivar a 2 en calle Mayor de Burlada y en la rotonda del Seminario, en ambos pasos de cebra. Vale ya. Es una guerra y los inocentes perdemos. Y el ayuntamiento, por dejación, va con los malos.