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Ánimo

Alsasua se enfrenta el domingo a uno de los días más extraños de su historia. Partidos políticos rastreros y oportunistas se citan allá para buscar una foto en la que se atisbe cualquier enfrentamiento, problema, rencor o aspecto negativo a vender. No van a apoyar a la Guardia Civil, a la que bien pudieron haber apoyado hace ya dos años o cuando sea, sino a tratar de sacar tajada de un hecho lamentable -que condenó la gran mayoría de la sociedad navarra, incluidos los familiares de los encarcelados- que dio paso a una actuación judicial infinitamente más lamentable. Hay varios jóvenes -para los que nunca se pidió impunidad, sino proporcionalidad y verdad- obscenamente encarcelados, familias enteras deshechas y un pueblo muy heterogéneo tocado por la situación. En medio de eso, unos politicuchos van aparecer allí a defender no sé qué del constitucionalismo, cuando el constitucionalismo se defiende perfectamente en Navarra sin ningún problema pero sin ir a casa de los encarcelados a restregarles por la cara la situación. Hace unos días, medio en broma, escribía que lo mejor sería recibirles con naftalina y amor. Ahora que se acerca el día, la verdad, siento una cierta inquietud de que alguien caiga en la trampa y se lleven para Madrid la foto que quieren. Porque les basta con que una sola persona pierda los estribos para obtener lo que están buscando. Y eso es lo que hay que evitar. Sé que eso es lo que se está tratando de evitar en Alsasua todas estas semanas y de lo que se está hablando y debatiendo, pero hay que seguir insistiendo en ello. En esta tierra, por desgracia, aún hay muchos caminos por recorrer y muchos mea culpa que entonar y muchos puentes que cruzar, pero ninguno de los que van a ir el domingo a Alsasua tiene intención ninguna de ayudar en eso, todo lo contrario. Confío en que quienes allí estén se mantengan impasibles ante la provocación.