Tradiciones pamplonesas
Como todos los años por estas fechas desde 2016, UPN y PSN en el Ayuntamiento de Pamplona critican que el gobierno municipal no vaya a sacar a concurso que alguna empresa privada ponga una pista de hielo en Navidad. En 2016 el concurso para hacerlo quedó desierto, el año pasado no se sacó concurso por obras en la antigua estación de autobuses y este año, directamente, Asiron y compañía han optado por ni plantearse gastar los casi 40.000 euros que valdría el tema, mientras UPN y PSN siguen hablando de “tradicional” cuando la primera vez que se puso fue en 1999. Estoy a favor de que no haya pista de hielo -también de que no se ponga una playa en la Plaza del Castillo en agosto-, especialmente porque es una actividad en la que se cobra a los niños y considero que bastante cabronas son ya de por sí las Navidades para las familias que andan peladas de dinero como para hacerlas más cabronas desde el ámbito público. Actividades gratuitas para todos y el que quiera pista de hielo (6 euros costaba una vuelta miserable en 2015), al Rockefeller Center. Con el dinero que se ahorran, eso sí, podrían estirarse un poco y que las madres y padres y demás parentela que de normal nos tiramos un carro de horas en la antigua Autobuses no corramos un severo riesgo de morir helados de verdad sin necesidad de pista de hielo. Unas estufillas de bajo consumo aunque sea nos vendrían bien. Y unos meaderos, para niñas, niños y los demás, ahora que han cerrado los baños tras las obras. Y, puesto a pedir, pues que alguna mente pensante piense en cómo podrían protegerse las zonas de juego de Carlos III y Sarasate que por ejemplo el año pasado apenas se pudieron utilizar ya que llovió prácticamente to-das las pu-tas Navidades. O hacerlo todo dentro de carpas. O buscar alternativas, no sé, si es que las hay. Para burlar al este sí tradicional y detestable clima pamplonés en esas fechas.