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Leer es bueno

Nos vendría bien a todos comenzar -porque nunca hemos empezado o si lo hicimos lo hemos ido perdiendo en esta última era de los clics rápidos, las redes sociales, los titulares y poco más- a leernos con un poquito de calma las cosas y con la máxima frialdad y lejanía posible. Y a los que más a los medios de comunicación, por cierto, que no hacemos sino incrementar determinados ruidos con descontextualizaciones que tergiversan todo. Esto por ejemplo de llamar Los jueces de La Manada a tres jueces que llevan más de 30 años en el tema y que han dictado miles de sentencias y que ahora están de nuevo en el candelero porque han dictado una sentencia que a las personas, cuando leemos la base de la noticia -marido intenta estrangular a su mujer pero desiste-, nos disgusta. Porque nos imaginamos la escena, nos parece terrible y no nos casa que esos dos jueces y esa jueza hayan impuesto 10 meses de cárcel a esa persona. Pero es que si leemos el Código Penal, en su artículo 16.2, se lee claramente que cuando una persona voluntariamente -sin la acción de terceros- desiste en su acción de tentativa de homicidio esta deja de ser una tentativa de homicidio y, por tanto, queda libre de ninguna responsabilidad criminal. Esto es sencillo de entender: no puedes castigar a alguien por un hecho si no ha cometido ese hecho, no puedes empurar a nadie con equis años por tentativa de homicidio cuando él libremente ha decidido que no intenta ese homicidio. Y de ahí que se le castigue por lo que sí ha hecho, que es lo que recoge la sentencia. Y tan ajustada a derecho debe estar esa sentencia que ni acusación ni fiscal la han recurrido. Luego podemos debatir tranquilamente si hechos así merecen mayor castigo en la legislación, que yo al menos creo que sí, pero centrar la culpa de todo esto en unos jueces concretos que solo pueden ceñirse a lo que les marcan las leyes es una gran cagada.