Y tiro porque me toca

Nostálgicos del crimen

06.12.2020 | 01:49
Nostálgicos del crimen

Parece cosa de broma, un numerito más del esperpento nacional, del Ruedo Ibérico, el de Valle-Inclán, con su Viva mi Dueño, sus espadones y sus cortesanos cretinos, de poca luces o de manos ágiles, pero está visto que por muy esperpéntico que resulte o a eso se quiera reducir, el asunto del general Francisco Beca y sus conmilitones es más serio de lo que parece. Y es que al maleante que manifiesta su deseo de un pronunciamiento que le permitiera fusilar 26 millones de ciudadanos, le ha seguido otro grupo de golpistas que quiere acabar con un gobierno de "comunistas, golpistas y proetarras" y que se ha ,dirigido en ese sentido al rey para recabar apoyo y amparo.

Grave, por mucha charlatanería deplorable que le eche al asunto la altanera ministra de Defensa. Humo, nos envuelven en humo, uno y otros, manifestando con ello el poco respeto que nos tienen pues nos toman, de manera habitual, como débiles mentales, ciudadanos sin otra función que, con sus votos y sumisión extrema, facilitarles los puestos que ocupan. Está muy claro el respeto que tiene esta gente a los resultados de unas elecciones, según un ritual democrático, cuando estos no son de su gusto: ninguno.

Es un abuso mayúsculo que unos ciudadanos, por muy militares que hayan sido, se arroguen la tutela política y social de un país a su conveniencia y vigilancia, como si fueran los árbitros de referencia, muy lejos de lo que la Constitución prevé y que ellos interpretan de manera sectaria y torticera.

Hablar de fusilar en este país, ya sea a un ciudadano o a 26 millones, ni como broma, cuando todavía están por rescatar miles de restos de asesinados de ese modo por los protagonistas del anterior golpe militar expresamente añorado por esta gente. Lo perpetrarían de nuevo, de eso estoy seguro, al menos los que ahora mismo sacan pecho sin riesgo a prisiones militares. No en vano hacen referencia a repetir las maniobras de 1936. Supongo que se refieren a las de Llano Amarillo, de julio de 1936, en vísperas del golpe militar, que terminaron en un juramento golpista generalizado y en una orgia de berridos en la que los uniformados, jefes y oficiales, pedían a gritos ¡CAFÉ!, esto es, Camarada Arriba Falange Española€ Fue la gran fiesta del Carnicero de Badajoz, Yagüe.

Están hablando de golpe de Estado, ni más ni menos, y eso que para el resto de los ciudadanos es un delito grave, parece estar plenamente permitido a los uniformados por muy en retiro que estén. No es rumor de sables, sino tufos de racial Machaquito. Ya está bien, se disfracen de caqui, de gris, de azul o de verde. La soberanía está o debería estar en el Congreso de los Diputados, no en los cuarteles, y esa se sostiene ahora mismo con procedimientos democráticos.

A mí no me cabe la menor duda de que hay políticos que están detrás de esto, de lo contrario la bronquista Olona no habría afirmado que esos golpistas son "su gente". No merecen ningún respeto porque no nos lo tienen. Es la Fiscalía general del Estado la que debe actuar en este caso y no dejar que esto acabe, como suele ser habitual, en agua de cerrajas y en decir, para variar, que se trata de cuatro gatos, cuando no es así. Lo que está sucediendo entra con dificultad en la libertad de expresión que las leyes que quieren derogar amparan€ a no ser que un juez las retuerza en beneficio de los amantes del motín. Recordemos que los cuatro gatos risibles de la patria cayetana y vocinglera, tienen ahora 52 diputados€ ¿y cuántos militares y policías y matones privados forman en las filas de la extrema derecha? Sería bueno saberlo, sería bueno saber con certeza que no ha habido contagio alguno en los cuarteles y que no se ha urdido entre unos y otros un golpe blando según el modelo ya experimentado en otros países recientemente, un golpe con elecciones y apariencia democrática, tras desmontar a la carrera todas la leyes dictadas por el anterior gobierno al dictado de unos programas electorales que reflejan las ambiciones sociales de los votantes, que son las que ahora cuentan.

Lo que está sucediendo entra con dificultad en la libertad de expresión que las leyes que quieren derogar amparan€ a no ser que un juez las retuerza en beneficio de los amantes del motín