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Volver a creer en este oficio

las palabras de dos grandes de esta profesión me han hecho volver a creer en ella en tiempos de descrédito hacia el periodismo. Reconforta releer lo que el gran maestro Gabriel García Márquez escribió sobre este oficio, "el mejor del mundo" según él mismo dejó dicho y llena de nuevo la mochila de esperanza el escuchar a Elena Poniatowska como recuerda dónde está realmente nuestra labor, en hacer un periodismo de indignación y de denuncia, que dé voz a los que no la tienen, porque el compromiso del periodista "es con las causas nobles, no puede ser un amanuense de un empresario". Dos voces desde Latinoamérica que llegan con fuerza, con la misma con la que allí despega y crece la cultura mientras aquí se va marchitando sin remedio. Los dos escritores y periodistas, profesiones en ellos inseparables, abogan por un periodismo que hoy apenas practicamos pero que es el único verdadero. Vivimos malos tiempos para la prensa, sí, sobre todo la escrita, en la eterna duda de si el papel sobrevivirá o no, de si existirán periódicos mientras existan periodistas o no. No dependemos de nosotros mismos. Las facultades de Comunicación, como dijo Gabo, "enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo" y eso viene siendo así desde hace décadas. Y las empresas periodísticas, ahora que los tiempos son malos para todos, están recortando las redacciones hasta límites en los que a veces no es posible siquiera el desempeño de esa labor que asegure que "la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino la que se da mejor", la que tiene la información contrastada, verificada, pensada y bien escrita y eso, es tiempo que también es dinero. Hay que sacar fuerzas día a día para volver a hacer un periodismo no deshumanizado, que no caiga en la declaración fácil; un periodismo que destape al corrupto y censure los abusos de poder pero también arrope a los más débiles y sobre todo cuente lo que pasa. En este abril de 2014 estas páginas cumplen 20 años y han resistido al paso del tiempo porque seguimos, quienes las llenamos de letras cada día, convencidos de que otra sociedad es posible y que la palabra es la mejor arma para cambiarla.