La cultura no necesita príncipes
La cultura no necesita príncipes ni princesas como bien ha quedado de manifiesto este año en el acto de entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, ese galardón al que el Gobierno considera, con mucho autobombo, el más importante de la Cultura navarra. Y es que tristemente para eso no hace falta mucho, teniendo en cuenta que apenas quedan premios que estimulen la creación por estas tierras. La Cultura no necesita reyes ni monarquías que la arrinconen, bastante oculta está ya, ni actos que la dejen en un segundo plano con el más de lo mismo: sonrisas, apretones de manos, lunch, fotos y discursos vacíos hechos por el mismo gabinete de comunicación año tras año, y van 25, que igual valen para Tarsicio de Azcona que para Miguel Sánchez-Ostiz, que ya ves tú lo que tienen en común ambos premiados más allá de que ahora los dos figuran en la lista de quienes se han retratado en Leyre con el futuro rey, como si antes no lo fuera, como si no nos lo hubieran impuesto como a su padre, sin opción de elegir ni de que la sociedad se pronuncie. Tiene mala suerte la Cultura navarra. Para un premio que sobrevive a los recortes tiene que venir con todo el peso de la Casa Real y lo que ello conlleva. Y eso que entre los premiados en estos 25 años ha habido grandes nombres de la cultura, no solo local sino internacional, personas que consiguieron desde Navarra hacerse un hueco en el mundo, gente de distintas disciplinas, ámbitos y tendencias vitales y políticas, que con su experiencia habían conseguido dotar a este galardón de un brillo del que ya carece, encerrado y encorsetado en el gris de lo que dicta el protocolo. En 25 años no lo ganó Barricada, ni José Lainez, ni otros muchos candidatos de disciplinas menos acordes a los himnos que allí suenan y supongo que muchos de ellos ahora se alegrarán por no formar parte de la historia, de esa historia que siempre tratan de imponer. Está claro que el premio no se mantiene para potenciar la Cultura sino para que el antes príncipe y ahora futuro rey siga viniendo a Navarra a decir lo de siempre. Eso es lo que para este Gobierno justifica el galardón, quién lo gane les importa cada vez menos.