El Mundial y su prima
Corren tiempos difíciles para el mundo de la solidaridad. Y de esa dificultad surgen todo tipo de ideas e iniciativas ciudadanas que van mucho más allá de los cauces tradicionales por los que alguien decide asociarse a una entidad y colaborar con ella con la certeza de que un euro a tiempo puede salvar una vida. Partiendo de que ese gesto no debe ser algo impuesto, porque a nadie de entrada se le puede exigir que dé para otros algo que es suyo, ciertamente hay personas que tienen tanto que no estaría de más que por decreto se gestionara parte de su riqueza para que llegara a los que no tienen nada. Unos ni lo notarían y otros notarían un cambio radical en su vida. Es lo que está pasando estos días con la selección española de fútbol y la inmoral prima que cobrarán en caso de ganar el Mundial que arrancó ayer. Una cantidad "desproporcionada" y "un insulto a los ciudadanos" según ha calificado hasta la prensa deportiva. Un dinero que en los tiempos que corren suena aun más inalcanzable teniendo en cuenta la situación del país, la del fútbol profesional, la del deporte en general, la cantidad de gente que lo está pasando mal y los miles de niños que viven en situación de pobreza. La fuerza del fútbol y su repercusión mediática han animado a una ciudadana a pedir a los jugadores, a través de la plataforma Change.org, que donen parte de la prima del Mundial para los comedores escolares, lo que cada cual decida, una parte de los 60.000 por pasar la fase de grupos, 90.000 por llegar a cuartos, 180.000 por semifinales, 360.000 por ser finalistas y 720.000 para cada jugador en caso de ser campeones. En menos de una semana ha recogido ya 127.331 firmas y conseguirá muchas más seguro. Realmente más que un gesto solidario es una constatación de lo mal que se gestionan los recursos en este país y de las dramáticas repercusiones de los recortes en los más vulnerables. Se pueden lanzar miles de campañas como esta por la Red pero nada acabará con las desigualdades mientras no se apliquen políticas sociales que garanticen los derechos mínimos para todos y todas.