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Es tiempo de empezar

Hay temporadas en las que la actualidad es un viaje de ida y vuelta constante, una especie de recorrido circular. Tú te crees que vas para delante y de pronto sigues en el mismo sitio. Como esos partidos políticos que anuncian cambio para que todo siga igual y se apoltronan en sus discursos mientras los problemas de los ciudadanos avanzan sin solución. Es extraño como ya casi nada nos sorprende, como a golpe de repetir se va minando el interés de los ciudadanos y ciudadanas por lo que realmente vale la pena. Es esa sensación, como decía ayer un humorista en su viñeta de un medio estatal: “Cuanta novedad y ninguna nueva”. Como si todo, por muy grave que sea, ya nos fuera familiar. ¿Acaso es nuevo lo ocurrido con los consejeros de Caja Madrid y el dinero que gastaron, 15,5 millones con tarjetas fantasma en gastos para sí mismos con cargo a la entidad que acabó como acabó? Quizás lo sea, pero nos suena a ya conocido, a consejeros que cobraban por reuniones en las que se juntaban a no decidir nada o que aceptaban regalos inaceptables mientras aplicaban al resto de la sociedad medidas austeras que a ellos no les salpicaban. Tarjetas opacas, juntas permanentes también opacas... Y lo triste es que, aquí y allá, lo han hecho sean del color que sean, de derecha o más a la izquierda. La corrupción es así, se expande y unos casos tapan a otros y todos se cubren entre sí hasta que alguien tira de la manta. Un nuevo escándalo que nos suena a más de lo mismo. Y no es que nos resignemos, es que en un país donde no se reconoce ni el derecho a decidir, sea la decisión que sea, lo mismo el aborto que la independencia, cuesta seguir creyendo que las cosas pueden cambiar si no nos dejan decir siquiera que queremos que lo hagan. El final del verano tiene esto, que uno arranca un nuevo curso con la ilusión de emprender algo nuevo. Otoño es buen tiempo para empezar y eso es fácil, el reto es resistir y no retroceder cuando llega la realidad a tirar por tierra las intenciones.