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La dignidad del paciente

La sociedad navarra se merecía una buena noticia sobre salud después de tanta mala gestión, y no me refiero a si estamos o no preparados para recibir y tratar un caso de ébola, que a la vista de los hechos, no parece tan sencillo, ni médica ni informativamente y mucho menos desde el plano político. Ahí quedan las desafortunadas palabras del responsable de la sanidad madrileña, que a estas hora ya debería haber dimitido. Inconcebible que cuando una profesional sanitaria se debate entre la vida y la muerte por una enfermedad contraida en su trabajo al atender voluntariamente a un paciente de ébola, se la culpe públicamente y se la insulte. En fin. Qué país. Decía, una buena noticia que tiene que ver con una parte esencial de la enfermedad, que demasiadas veces se pasa por alto, como es la dignidad del paciente. El pasado miércoles, tras la apertura del nuevo edificio de Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra, su responsable dijo que con él se acaba con la indignidad de los pacientes en los pasillos. Y esa es una de las mejores cosas de la inauguración. Más allá de la reducción o no del tiempo de espera, vital siempre, que dependerá de la cantidad de casos que lleguen y la gravedad de los mismos, más allá de que el diagnóstico sea acertado, en este nuevo edificio (que ojalá usemos poco o solo lo estrictamente necesario), los pacientes por fin tendrán, o tendremos, quien sabe, un espacio digno en el que afrontar la espera antes de ser tratados o mientras llega la decisión sobre la enfermedad. Somos muchas las familias que en los últimos años nos ha tocado acudir a las antiguas urgencias y vivir con dolor no solo la incertidumbre del diagnóstico sino ver a tu padre, tu madre, a ti mismo en una de esas imágenes de pacientes colocados en los pasillos, enfermos que en muchos casos vomitan, necesitan ir al baño, se quedan con poca ropa después de las pruebas y se enfrían en la corriente, que esperaban en sillas o camillas en salas compartidas sin intimidad ni privacidad ante su dolencia. Si acabamos con todo eso será una buena ayuda para sentirnos mejor, aunque estemos enfermos y tengamos que esperar.