¿Qué se puede hacer con 3 euros?
Un día después de que la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas están rompiendo los décimos de lotería que no han tocado, pensando que lejos de ser más ricos son bastante más pobres por lo gastado y no recuperado; justo un día después de que miles de personas que realmente necesitan la suerte material de la lotería ante las desgracias económicas del trabajo, el paro y la falta de recursos... llega una propuesta tan mezquina y amarga como el carbón en Nochebuena. El Gobierno de Rajoy sigue alegrándonos el día con una insultante propuesta de revalorización de las pensiones del 0,25% en 2015 y una subida (por llamarlo de alguna manera) del salario mínimo interprofesional del 0,5% para pasar de los 645,30 euros actuales a 648,52, lo que supone la irrisoria y dolorosa cantidad de tres euros más al mes. Hay que saber vivir cobrando ese salario o la renta de inclusión social, o los 426 euros de renta una vez agotado el paro. Debería ser un ejercicio obligatorio para todos, como la ESO, entonces sí aprenderíamos matemáticas,y bien motivados. Hay que tratar de vivir cada mes con ese dinero, pagar tus gastos, tu piso, alimentarte, vestirte... teniendo para ello lo que otras muchas familias habrán gastado ya en los regalos y preparativos de la Noche Buena y la Navidad. Tres euros de subida es un insulto. Casi nada se puede hacer hoy en día con ese dinero, siquiera tomarte un café y comprar un periódico como extra por la subida, o darte el capricho de un único pote en uno de los juevintxos del mes. Nada de ir al cine, ni comprar un libro, ni ver ningún espectáculo cultural o deportivo... Tres euros que llegan el mismo día en el que el Banco de España alerta de que la cosa va mejor pero que las subidas de salarios generalizadas pararían la recuperación ¿Con subidas así se puede parar algo? Los sindicatos ya han respondido que la medida es “pobre, injusta e incoherente” con el escenario de recuperación que aventura el Gobierno. Débil respuesta, como siempre. Con medidas así deberíamos echarnos de nuevo a las barricadas. Eso no sé si pararía la recuperación, pero seguro nos devolvería grandes dosis de dignidad.