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Hablando de dinero

Hasta hace poco tiempo hablar de dinero estaba como mal visto, era uno de esos temas que mejor no sacar. Es más, ha habido generaciones enteras en las que nunca se ha hablado de dinero, en las que se tuviera o no, la cosa era que el resto no lo sepa. Nadie contaba cuál era su sueldo, ni si tenía ahorros, planes de pensiones o deudas y números rojos. La gente compraba sin decir por cuánto ni cómo y vendía sin concretar la cifra. El dinero estaba, formaba parte de nuestras vidas, pero no de las conversaciones; era, digamos, como un asunto privado que mejor no airear en público, porque el que lo hacía generalmente era porque lo tenía o mejor dicho le sobraba. El dinero se notaba, se ha notado siempre, para bien y para mal, pero en silencio. Se nota cuando abunda en los excesos y es imposible no verlo cuando falta, por las carencias que va dejando. Pero ahora las cosas han cambiado y hablamos sin tapujos. Mucha gente necesita hablar de ello, decir que cobra una mierda por su trabajo, cuánto le han pagado de finiquito tras un despido injusto e improcedente, comentar con su cuadrilla cómo le han bajado el sueldo un año más y que ya no llega a los mil euros; al contrario que antes se habla lo mismo de lo que se debe que de lo que se tiene, de lo que te piden por un piso o de lo que cuesta un alquiler, lo que pagas por una caña y lo que inviertes a diario en hacer la compra. El dinero llena igual los discursos políticos que las conversaciones de bar, llena las noticias y las salas de cine, ocupa portadas y páginas de novela. El dinero en B de la cuenta de Bárcenas, los millones de Urdangarin, la deuda de la mujer a punto de ser desahuciada, el sueldo mísero del precariado, la pensión media, el salario mínimo, lo que se han gastado con las tarjetas black o... Todos hablamos de ello, en la familia, en las cuadrillas, en el trabajo... igual porque a casi todos nos va parecido en estos tiempos. Por eso me despierta una gran curiosidad la nueva película de la directora Gracia Querejeta que hoy llega a las salas, Felices 140, que cuenta precisamente una historia de dinero, pero también de las reacciones que éste puede llegar a provocar en las personas. En este caso es a partir de una de esas situaciones que seguro más de uno o una ha pensado que le podría pasar alguna vez, cuando la suerte llama a tu puerta y te deja 140 millones de euros de golpe. No tenemos sueños baratos, dice el mensaje publicitario de una lotería, pero no todos se cumplen con millones de euros, hay algunos sueños que incluso se destruyen. El dinero, al menos cuando se habla de él últimamente, casi nunca va asociado a la felicidad.