El lazo rosa para todos los días
Una de las cosas buenas que nos ha dejado la crisis es que nos ha despertado la capacidad para movilizarnos por causas que hace unos años nos dejaban sentados en el sofá. Los recortes y la falta de presupuestos y recursos han provocado que numerosas asociaciones y colectivos hagan de la calle un lugar donde contar lo que hacen y, sobre todo, donde recaudar apoyo social y fondos que les permitan mantener su necesaria actividad. Una actividad que en ningún caso debería sustituir a los mínimos que tienen que garantizar las instituciones públicas, todo aquello que forma parte de la cartera de derechos de los ciudadanos y ciudadanas. Durante muchos días del año las ciudades se tiñen de colores para recordarnos causas o dolencias que precisan de un respaldo social. Carreras, exposiciones, fiestas... que nos muestran la cara más amable de realidades dolorosas. Este fin de semana, Iruña se teñirá de rosa como ya lo viene haciendo en los últimos meses de octubre para llamar la atención sobre uno de los males que más sufrimos las mujeres: el cáncer de mama. No creo que a nadie le sea ajena esta enfermedad, quien no la ha padecido cuenta con antecedentes familiares o personas de su círculo cercano que la han pasado o la están atravesando y, sin embargo, hay todavía mucho camino por recorrer. Desde Saray aseguran que lo mas importante es seguir incidiendo en la prevención, para lo cual es esencial poner los medios y reducir las listas de espera pero también que cada una de las mujeres seamos conscientes de nuestro propio cuerpo y lo conozcamos lo suficiente para detectar el más mínimo signo. Prevenir es la clave para vencer este mal. Un diagnóstico a tiempo convierte el cáncer de mama en una enfermedad dura, pero reversible. El año pasado se detectaron 411 nuevos casos en la Comunidad Foral por lo que cada día más de una mujer atraviesa el difícil momento de enfrentarse a al diagnóstico y a todo lo que conlleva tanto per sonal como familiar, laboral y socialmente. Personas que no quieren cambiar su papel de mujer por el de supervivientes de cáncer; por eso insisten en que hay que trabajar para sensibilizar a la población y romper tabús por una nueva feminidad.