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Educación, en el centro del debate

Gobernar no es tarea fácil y hacerlo bien imagino que será realmente complejo. Pero en una sociedad en la que cada información corre como la pólvora, sin tiempo de madurar, es preciso que cada decisión que un Gobierno lanza a los ciudadanos y ciudadanas llegue con todo el proceso previo bien atado. Cualquier acuerdo tiene un origen, un tiempo de debate, una fase de discusión y una toma de decisión final que debe estar sustentada en todo lo anterior. Si el proceso se invierte, es decir, si el resultado es el fin en sí mismo y todo se construye hacia atrás para tratar de justificar lo difícilmente sostenible, se corre el riesgo de que la fruta se pudra sin llegar siquiera a cogerse. La información y la comunicación son herramientas claves para un Gobierno a la hora de presentar determinadas medidas. Medidas como la OPE de Educación, tema estrella de la semana. La base técnica de la oposición está clara a estas alturas y por eso es fácilmente sostenible y poco tiene que ver con enfrentar castellano y euskera. No es tan simple como hablar de marginación, exclusión o desequilibrio; hay que superar este falso debate y apostar por una enseñanza pública de calidad en las lenguas propias de la Comunidad, con el valor añadido de las lenguas extranjeras, y para ello hay que poner la realidad sobre la mesa, sin ocultar informes y respetando normas y derechos, y con los datos reales tomar la mejor de las soluciones. Pero el ciudadano también necesita conocer esos datos que den objetividad a decisiones complejas siempre sujetas a interpretaciones partidistas. Hay mucho en juego en esta OPE, muchas familias que quieren saber si sus hijos e hijas contarán con profesorado preparado en la oferta educativa pública a la que les han apuntado, y muchos profesores interinos o futuros docentes ansiosos de saber si tienen que preparar o no la oposición que garantice su estabilidad laboral. El debate político una vez más no ha estado a la altura de la sociedad. Falló de entrada la información del actual Gobierno por escasa, falló la oposición por seguir utilizando el euskera como un arma arrojadiza y fallaron algunos de los partidos firmantes del acuerdo de Gobierno, un acuerdo que les obliga a plantear puntos de encuentro más que a airear sus diferencias buscando quizá algún rédito electoral en estos meses que huelen a urnas. Hay tiempo de negociar para mejorar y cuando se trata de educación no hay otra que partir de la realidad para lograr el interés social, no el interés de cada cual.