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Mucho que desenterrar

¿Dónde estamos todavía? ¿Qué camino democrático hemos recorrido en 40 años? Hemos avanzado, sí, pero es triste ver como algunas cosas parecen no cambiar nunca. La memoria es un arma necesaria para lograr la paz, un arma que dispara al pasado cargada de futuro con la única munición de la verdad para conseguir sembrar convivencia y justicia donde otros sembraron odio y mentira. Franco no era un señor bajito que inauguraba pantanos, fue un dictador, un fascista, cuyo régimen, y las barbaridades y crímenes contra la humanidad que en él se cometieron, es equiparable a los regímenes de Hitler y Mussolini, con miles de víctimas a sus espaldas. Cuarenta años ya desde su muerte y aquí quienes defienden sus crímenes siguen haciéndolo públicamente a pesar de que si Franco no hubiera muerto en su cama, el Comité de Derechos Humanos de la ONU le habría investigado y juzgado. Pero aquí, algunos siguen organizando misas y ofrendas que manchan la memoria y el dolor de los represariados y asesinados por el régimen franquista. Y más todavía, existe y tiene web abierta una fundación que lleva el nombre del dictador y que pretende seguir tergiversando la historia ensalzando a un genocida.Y todo es legal. Tan legal como la cena organizada por esta fundación en un hotel de Madrid de la Cadena Melia, cadena que de permitir tal celebración, para ensalzar la figura del dictador, quedará vinculada a una de las épocas más negras de nuestro pasado reciente. Aquí vale todo. Mientras la legislación alemana o la italiana son implacables con sus dictadores, aquí, en este país de charanga y pandereta, se organizan eventos para la exaltación del franquismo y el Gobierno de Rajoy habla para justificarlos de libertad y democracia. Qué sarcasmo. Mientras miles de personas siguen enterradas en cunetas y otros tantos desaparecidos, mientras se incumple la Ley de Memoria histórica, se permite y no es delito que se homenajee a un ser como Franco, que nos robó el futuro a muchas familias y la libertad a todo un país. 40 años después, Franco vive, ese es el mensaje que reza en el cartel de la cena. Eso es lo peor, que las ideas que el defendió en su dictadura siguen en pie. 40 años después no hay nada que celebrar y mucho que desenterrar.